Dios por medio de Moisés dio a conocer al pueblo un principio, y este principio dice que todo primogénito macho le pertenece al Señor. Todos los primeros nacidos son del Señor, tanto los de hombre como los de bestia.
Si bien esto fue revelado al hombre por medio de Moisés 2.500 años después del nacimiento del primer hombre Adán, puesto que es un principio vemos su cumplimiento en todas las escrituras, aún antes de su revelación.
Es así como podemos ver en el capítulo 4 de Génesis que Dios se sintió complacido de la ofrenda de Abel, toda vez que este había dado cumplimento a un principio del cielo, pero sin duda, uno de los ejemplos más impactantes de este principio, lo vemos en la historia de Abraham.
A Abraham, quién había engendrado al primogénito de la promesa Isaac a la edad de cien años, Dios le pidió que lo sacrificara. Quizás muchos de nosotros pensando humanamente, y vimos en este requerimiento del Señor un hecho un tanto macabro, pensamos, ¿cómo es posible que Dios juegue así con Abraham?, dado que primero le promete que su descendencia será muy numerosa, y luego le pide sacrificar a su único hijo.
Sin embargo, Dios no hizo ningún juego macabro. Dios es un dios justo, y nunca quebrará sus principios, y como vimos antes, ni siquiera era necesario que Dios le pidiera Isaac a Abraham, puesto que de acuerdo a los principios del Señor todos los primogénitos machos son del Señor, e Isaac no sería la excepción para el cumplimiento de este principio.
Ahora bien, debemos recordar que en el capítulo 17 de Génesis, Dios pacta con Abraham, y dice que la confirmación de este pacto se materializará por medio del hijo que le daría Sara, es decir, con Isaac.
Antes de sacar cualquier conclusión apresurada de lo anterior, es conveniente que analicemos primero quizás uno de los hechos más sorprendentes de esta historia. Y todos conocemos la historia, Abraham dando cumplimiento a la orden del Señor llevo a su hijo hasta el altar para ofrecer a su hijo en holocausto, sin embargo Dios proveyó a Abraham de un cordero para que lo sacrificara en su lugar. ¿Podemos decir acaso que Dios quebró su propio principio?, en ninguna manera, dado que cómo podemos leer en Éxodo 34:20 todo primogénito de hombre será redimido con un cordero, y ninguno se presentará delante de Dios con las manos vacías.
Por lo tanto, lo único que hizo Dios acá fue dar cumplimiento a un principio, es decir, los primogénitos son de él, pero deben ser redimidos con un cordero, y nadie puede presentarse con las manos vacías.
Este principio es realmente sorpréndete, dado que lo único que pidió Dios a Abraham fue que este pactara con él, y todo lo demás corría por cuenta de él.
Quizás hasta ahora no te hayas dado cuenta a qué me refiero cuando digo que todo lo demás corre por cuenta de Dios, pero si te detienes a leer la parte final de Éxodo 34:20 dice “y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías”. Ningún hombre pude prometerle a nadie que siempre se presentara con las manos llenas, ya que nadie conoce el futuro, por lo tanto Aquí Dios no está dando un mero mandamiento, Aquí Dios está realizando una promesa con su pueblo, les está diciendo, no te preocupes por el sustento porque Yo te sustentaré, no te preocupes por el precio de la redención porque Yo me proveeré de un cordero para la redención. De hecho fue por medio de este principio que opero la redención de la humanidad por medio de Jesucristo.
Dios es un Dios de principios, y también es un Dios de pactos, y en esta historia podemos ver otro principio, y es que Dios bendice aquellos que pactan con él, y sobre todo aquellos que le creen, a los que confían en su nombre, porque el nombre del Señor es también Jehovah Jireh.
Cuando nació mi hijo no sabía de estos principios, sin embargo en el corazón de mi esposa estaba el deseo de dar una primicia al Señor, pero no teníamos dinero para realizar una. Sobrenaturalmente en ese mismo mes Dios hizo que me subieran el sueldo y pudimos dar nuestra primicia. Hoy me doy cuenta que este aumento no fue sólo por misericordia, porque Dios jamás quebrará sus principios. Hoy sé que Dios me bendijo porque Dios prometió bendecir a los que pactan con él.
Por medio de esto he podido ver la preocupación de Dios en cada detalle, ya que si bien hoy mi primogénito varón ya fue redimido por la sangre del cordero inmolado, Dios no permitió que se lo presentara con mis manos vacías.